El infraseguro es la situación en la que la suma asegurada de una póliza es inferior al valor real de los bienes que cubre. Cuando existe, la aseguradora no indemniza el daño completo, sino solo una parte proporcional — aunque la prima esté al día y el siniestro esté cubierto por las garantías contratadas. Es el defecto más frecuente, y el más caro, de las pólizas de daños industriales.
Una empresa industrial puede tener la póliza en vigor, la prima al corriente y, aun así, cobrar solo una fracción del daño tras un incendio o una avería grave. El motivo casi siempre es el mismo: la cifra que figura en la póliza dejó de reflejar el valor del parque hace años. Y rara vez se descubre antes del siniestro, justo cuando ya no tiene solución.
¿Qué es el infraseguro y por qué abunda en la industria?
Hay infraseguro cuando la suma asegurada es inferior al valor real de los bienes cubiertos en el momento del siniestro. No es un incumplimiento del asegurado: es una consecuencia automática de cómo funciona el seguro de daños, que descansa sobre el principio indemnizatorio — el seguro repara el daño, no enriquece — y sobre la correspondencia entre prima y riesgo. Si se declara menos valor, se paga menos prima, y la cobertura efectiva se reduce en la misma medida.
En el activo industrial el desajuste es especialmente frecuente porque las pólizas se firman con una cifra — a menudo el valor contable depreciado — y no se actualizan mientras el coste de reponer los equipos sube año tras año. En la práctica de mercado que observamos en nuestras valoraciones, no es raro encontrar plantas que se creen cubiertas al 100 % y lo están en torno al 60 % de su valor de reposición.
¿Cómo funciona la regla proporcional?
La regla proporcional (o regla de equidad) es el mecanismo con el que la aseguradora ajusta la indemnización cuando hay infraseguro: indemniza el daño en la misma proporción que existe entre la suma asegurada y el valor real del bien. En España la recoge expresamente el artículo 30 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, y mecanismos equivalentes existen en los principales mercados europeos.
La fórmula:
Indemnización = Daño × (Suma asegurada / Valor real)
El ejemplo, paso a paso
Una línea de producción tiene hoy un valor real de 1.000.000 €. La póliza, firmada hace años y nunca actualizada, la asegura por 600.000 €. Un incendio causa un daño parcial de 200.000 €.
- Grado de cobertura: 600.000 € / 1.000.000 € = 0,6. La línea está asegurada al 60 % de su valor.
- Aplicación de la regla: 200.000 € × 0,6 = 120.000 € de indemnización.
- Coste para la empresa: los 80.000 € restantes — el 40 % del daño — corren por cuenta del asegurado, más la franquicia que aplique.
La empresa no cobra menos porque el siniestro estuviera mal cubierto, sino porque estaba asegurando solo el 60 % del bien — y, coherentemente, pagando prima solo por ese 60 %.
¿Se aplica aunque el daño sea parcial?
Sí, y ahí está la sorpresa habitual. Muchos asegurados asumen que, si el daño (200.000 €) es inferior a la suma asegurada (600.000 €), la póliza responde íntegramente. No es así: la regla proporcional se aplica a todo siniestro, total o parcial, salvo que la póliza la haya derogado expresamente. En el daño total, la indemnización queda limitada, como máximo, a la suma asegurada.
¿Valor de reposición a nuevo o valor real depreciado?
Evitar el infraseguro exige asegurar sobre el valor correcto, que no es el contable. Las dos referencias técnicas son:
- VRN — Valor de Reposición a Nuevo. Lo que costaría hoy adquirir, transportar y montar un activo nuevo equivalente en capacidad y prestaciones. Es la base de las coberturas “a valor de nuevo”, habituales en maquinaria industrial en funcionamiento.
- VRD — Valor Real Depreciado. El VRN menos la depreciación por edad, uso y estado. Refleja lo que vale el activo en su condición actual y es la base de las coberturas “a valor real”.
Cada base de indemnización exige su valor. Asegurar a VRD un parque con cobertura a valor de nuevo genera infraseguro estructural, porque el denominador de la regla proporcional será el VRN. Y al revés: asegurar a VRN una cobertura a valor real supone pagar prima por un valor que nunca se cobrará. El valor contable neto no sirve para ninguna de las dos: arrastra criterios de amortización ajenos al coste real de reposición — un equipo totalmente amortizado en libros puede costar hoy más que cuando se compró.
¿Por qué las pólizas industriales acaban infraseguradas?
El infraseguro industrial casi nunca nace de una decisión consciente de ahorrar prima. Nace de la deriva entre una cifra estática — la de la póliza — y un parque de activos vivo. Los mecanismos habituales:
- Inflación de los bienes de equipo. El coste de reposición de la maquinaria — materiales, componentes, transporte, montaje — sube con los años. Una suma asegurada correcta en su día queda corta unos ejercicios después aunque en la fábrica no cambie nada.
- Ampliaciones e inversiones no comunicadas. Nuevas líneas, automatización, utillaje, mejoras de instalaciones. El CAPEX entra en la planta pero no siempre en la póliza: nadie traslada cada inversión al mediador o a la aseguradora.
- Sumas heredadas del valor contable. La cifra inicial se tomó del inmovilizado neto y arrastra amortizaciones fiscales que nada tienen que ver con el coste de reponer el activo.
- Renovaciones automáticas sin revisión técnica. La póliza se renueva cada año tal cual, o con una actualización lineal que no distingue entre tipos de activo.
- Valoraciones desactualizadas. La última tasación a efectos de seguros — si la hubo — tiene demasiados años para seguir siendo representativa.
La patronal del seguro español, UNESPA, mantiene una labor divulgativa constante para que el asegurado entienda qué contrata; aun así, en el segmento industrial la suma asegurada rara vez se revisa con rigor técnico.
¿Cómo se corrige? La valoración a efectos de seguros
La corrección es un ejercicio técnico de valoración, no un trámite administrativo:
- Inventario asegurable completo, activo por activo, con identificación técnica: marca, modelo, año, capacidad y estado.
- Cálculo del VRN y del VRD de cada activo con criterio de mercado actual, incluyendo transporte, montaje e ingeniería.
- Ajuste de la suma asegurada por partidas — edificios, instalaciones, maquinaria, existencias — a los valores calculados y a la base de indemnización contratada.
- Revisión periódica. La pauta que aplicamos en nuestra práctica: actualización anual de los valores — al menos mediante índices por tipo de activo — y valoración completa con inspección cada pocos años, o antes si hay inversiones relevantes.
Para que la cifra resista el escrutinio de una aseguradora — o de un perito tras el siniestro — la valoración debe elaborarse bajo estándares reconocidos: el Red Book de RICS y las Normas Internacionales de Valoración (IVS) definen bases de valor, metodología y requisitos de independencia del valorador. Es un trabajo de valoración para seguros industriales que, además de eliminar el infraseguro, detecta el caso contrario — el sobreseguro —, donde la empresa paga prima por un valor que nunca llegará a cobrar.
¿Qué mirar en la póliza?
Antes incluso de valorar, una lectura técnica de la póliza revela dónde está el riesgo:
- La suma asegurada por partida. Edificios, maquinaria e instalaciones, existencias y pérdida de beneficios se aseguran por separado, y la regla proporcional se evalúa partida a partida.
- La base de indemnización. ¿La cobertura es a valor de nuevo o a valor real? La suma asegurada debe estar calculada sobre esa misma base.
- Las cláusulas que mitigan la regla proporcional. El mercado ofrece mecanismos que conviene negociar: derogación de la regla proporcional hasta cierto porcentaje de desviación, compensación de capitales entre partidas, margen automático de revalorización o valor pactado cuando media una tasación previa aceptada.
- Franquicias y límites. Un sublímite bajo por siniestro puede recortar la indemnización antes incluso de que la regla proporcional entre en juego.
Una póliza con la suma bien calculada y las cláusulas bien negociadas es la diferencia entre reanudar la actividad tras un siniestro grave o financiar el agujero con caja propia.
La conclusión práctica
El infraseguro no se nota hasta el siniestro. Para entonces, la regla proporcional ya ha decidido cuánto se cobra, y ninguna gestión posterior lo cambia. La única forma de no llevarse esa sorpresa es conocer el valor real del parque antes — con una valoración a efectos de seguros elaborada bajo estándares y mantenida al día — y alinear la póliza con él. Es, exactamente, el objetivo de una valoración aseguradora bien hecha.